Un paseo


Aguas, oscuridad, noche...equilibrio.

El invierno despierta fuerte mis latidos y rompo a llorar. Supongo que mi voz pide a gritos un consuelo de oscuridad y noche; algo que me libre de este sol que me roba la vida, de la luz que me ciega.

Salgo a la calle, derramando lágrimas. A cada paso dejo una estela de nostálgicas miradas. Lejos quedaron las viejas vías del tren, donde tiempo atrás desnudaba mi alma en compañía de abrazos hoy ya ocupados. Los viejos trenes tranquilizaban mi cólera adolescente, amansándome como a un cachorro.

En la otra orilla una historia se repite, dos almas nacen de nuevo. Allí fue donde ella me regaló su vida y su pasado en un 13×18 marcado de preciosas palabras.

Y, bajo mi paseo, aguas que surcan las mismas vidas desde hace más de 20 años. A veces limpias, otras turbias como mis pensamientos.

Pero siempre los mismos reflejos de ilusiones y sueños por cumplir

Jon Antolín Txarroalde

~ por txarroalde en Agosto 28, 2009.

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